El monte y sus mujeres, resistencia y valor.

Imágenes color, de formato panorámico y planos abiertos, conforman la serie de fotografías que funciona como manifiesto contra el desmonte en el norte del país y como alabanza a aquellas mujeres que arriesgan su vida para defender su lugar en el mundo y el derecho a un ambiente sano. El fotógrafo Julio Pantoja explora con su cámara a estas pequeñas David rodeadas por su familia, por su hogar, por todas esas cosas por las que luchan diariamente y que los medios no registran. En otras imágenes, aparecen los restos que deja Goliat a su paso, bosques quemados, amplios desiertos, inundaciones y campos de soja donde antes existía diversidad vegetal, animal y humana.
         El trabajo de Pantoja no solo es un producto estético sino un compromiso político e ideológico, como ya lo había manifestado en su obra previa Los Hijos, Tucumán veinte años después.
Así es que en medio de la pelea mediática Gobierno vs. Campo por la mayor tajada de las exportaciones de soja, este trabajo aporta una tercer mirada, expone testigos que nunca fueron convocados en la discusión pero que sufren en carne propia la vertiginosidad con la que los cultivos de soja transgénica han reemplazado a los clásicos de trigo y maíz. También revela la manera en que sus derechos han sido relegados en pos de la ambición desmedida de las grandes corporaciones agropecuarias que arrasan con todo lo que ocupe la tierra que necesita la soja para crecer.
El autor trabajó con dos géneros fotográficos y los unió en cada imagen, mezcla documental con ficción. Casi como un homenaje a Richard Avedon, fotografía a sus modelos neutralizadas por un fondo blanco, pero a diferencia de In The American West, Pantoja amplia el campo visual y toma con su cámara el derredor de esa tela blanca que contiene a las madres del monte y permite al espectador relacionar figura con fondo y fondo con figura. Conjuga los dos géneros creando un documental ficción, género muy visto últimamente en el cine pero nunca antes en fotografía. Pantoja es reconocido como fotodocumentalista pero en Las madres del monte da una vuelta de tuerca y produce un trabajo comprometido políticamente al que adorna con perlitas de colores. Posiciona a sus modelos indígenas y criollas como si estuvieran en un estudio, les imprime naturalidad y la comodidad típica del aquel está en su hogar, las subraya del entorno y las redignifica como superhéroes autóctonas.
http://www.juliopantoja.com.ar/

2 comentarios:

Cristina dijo...

El espacio brindado por el crítico- artista, a la difusión de los que artísticamente prclaman y suman las voces del reclamo por lo justo y por lo bueno, es digno de admiración y digno de ser reconocido.
La imágen seleccionada de cuenta de la sensibilidad de la cual posees no solo para entender sino tambien para dar a conocer mas todavía.
Me enantó

Revista PostaData dijo...

Siempre es bueno visibilizar el buen trabajo de los demas y más aun cuando este trabajo implica la subsistencia de personas tan vulnerables como las que muestra Pantoja en sus fotografías. Y tan importante como eso es el hecho de que el público se detenga en verlas y concientizarse de otras realidades.
muchas gracias por tu comentario
Leo