El conocimiento científico actual de la locura se ha creado con la recopilación de datos exclusivamente norteamericanos y europeos. Pero el 80% de la población mundial y, por lo tanto, la mayor parte de los enfermos mentales, viven en Asia, África y Sudamérica. Por otro lado, no se debe olvidar que en los países en desarrollo, debido a la precariedad de sus recursos económicos y a sus carencias infraestructurales, existen prioridades anteriores a la preocupación por conseguir una salud mental aceptable: combatir el hambre, el sida, la diarrea o el paludismo.
Quereme así, piantao
El conocimiento científico actual de la locura se ha creado con la recopilación de datos exclusivamente norteamericanos y europeos. Pero el 80% de la población mundial y, por lo tanto, la mayor parte de los enfermos mentales, viven en Asia, África y Sudamérica. Por otro lado, no se debe olvidar que en los países en desarrollo, debido a la precariedad de sus recursos económicos y a sus carencias infraestructurales, existen prioridades anteriores a la preocupación por conseguir una salud mental aceptable: combatir el hambre, el sida, la diarrea o el paludismo.
Versos en el margen
SOLO MAESTRO A Carlos Fuentealba. ¿Quién va a matarme si sólo soy un docente? ¿Quién va a matarme si uso sólo guardapolvo? ¿Quién va a matarme si sólo soy un padre? ¿Quién va a matarme si educo a la esperanza? ¿Quién va a matarme si sólo soy un obrero? ¡Quién mierda va a matarme! Aylén Catania | El criminal se cobró otra víctima El asesino de trabajadores Se llevó un maestro El judas se llevó a Carlos En un viernes santo cargado de sangre La sangre de todos los cristos, Estudiantes, maestros y obreros.
Carlos era un tipo peligroso No usaba armas No era violento El trabajo era su trinchera Los estudiantes sus compañeros de lucha Y eso lo hacía enemigo de la muerte El enemigo más peligroso. Lisandro Romero |
Carlos Fuentealba. Maestro. 43 años. Asesinado.
Luego de cinco horas en terapia intensiva se decidió retirarle el respirador artificial cuando se le declaró «muerte cerebral». La bala fue recibida por Fuentealba de manos de la policía provincial en la ruta 22 en Neuquén. Se retiraba de una marcha de docentes en la que el reclamo dejó de ser la nota. Iba dentro de un auto cuando la bala de gas lacrimógeno, rompió el vidrio del Fiat 147 en el que viajaba, y le dio en su cabeza. Una vida vale lo mismo que buscar un poco de dignidad.
Todos conocemos la historia. O al menos todos deberíamos conocerla.
Tanto Aylen como Lisandro la conocieron, y no sólo la conocieron, sino que la sintieron, y en algún lugar de su cuerpo, seguramente la padecieron. O al menos eso muestran sus letras, su regalo para él, para Carlos.
Aylen tiene sólo 12 años, y escribió esta poesía el mismo día del asesinato. Pertenece a un taller literario llamado ALMA, ubicado muy lejos de donde Carlos fue asesinado, en Del Viso, Prov. de Buenos Aires. A Lisandro lo encontré en una página de Internet compartiendo sus letras.
No importa quién, no importa dónde, todos debemos recordar, pero por sobre todo, nadie debe ser asesinado con tanta impunidad.
La poesía en ascuas. Siempre urgente y presente. Haciéndonos erizar la piel.
Cómo no sentir como ellos sintieron. Si su presencia nos conmina a reflejarnos, a ponernos por un segundo en el lugar del otro. A sentir que nuestra nuca fue la que recibió esa bala. A entender que todos somos maestros, que todos somos hombres, y que en algún momento del día, aunque más no sean cinco minutos, todos somos Carlos.
Nuestros derechos exigidos, reclamados, puestos en poesía.
Un día te miran como nunca te habían mirado
(La siguiente nota ha sido modificada para su publicación web. Para leerla completa, adquirí la edición impresa de PostaData en sus puntos de venta.)
María Victoria Menis nació en Buenos Aires, aunque vale decir que cada vez que puede aprovecha para escapar hacia alguna playa que le de la paz que en la gran ciudad es difícil de encontrar.
Directora y guionista de cine, teatro y televisión, asume su rol como algo natural, y sin ninguna duda siendo reconocida por ello. «Los premios me hacen sentir muy bien. Porque no te voy a contestar lo que dice mucha gente que los premios no le interesan, a mi sí me gustan porque son como un mimo! Pero la verdad que tampoco me llamaron miles de productores por premios recibidos, aunque tengo un pequeño club de fans, formado fundamentalmente por mi familia!»
Aun así, siendo considerada mundialmente aclara «lo que te quiero decir es que cada vez que empiezo un proyecto, la tengo que remar mucho. Quizás es un tema de la Argentina, no sólo mío. Tengo que reconocer, eso si, que hay gente a la que le interesa trabajar conmigo, gente talentosa. Y eso me reconforta mucho. También hay muchísima gente que se conecta a través de las páginas de mis películas dejando mensajes. Y eso me motiva, me da fuerzas para pelearla».
En el 2008 estrenó su último film, «La Cámara oscura», basado en un cuento de Angelica Gorosdicher, quizás el más publicitado. «Busqué que la gente se identifique con esa Gertrudis que se siente fea porque la han mirado como fea desde chica. Traté de remitir a la gente, a los futuros espectadores, a esas etapas donde todos nos sentimos diferentes, que no encajamos. Que no nos reconocen, que nos prejuzgan, que nos etiquetan, que no nos entienden porque no van a nuestro interior. ¿Quién en la vida no se sintió alguna vez así? ¿Excluido, diferente, mal mirado?».
‘Un día te miran como nunca te habían mirado’, esa frase, que estaba en el afiche, es realmente la que marca al momento de ver la película. Una mujer, una familia y las ganas de vivir. De salir de ese lugar en donde tantas personas, a lo largo de su vida, la habían encasillado.
«En la película, Gertrudis es fuerte, aunque debe someterse, volverse casi invisible para no sufrir. Finalmente toma una decisión que demuestra que en ella, ese ser deseoso de otra vida, estaba ahí, en su interior. Seguía vivo, sólo que tenía que poder sacarlo afuera. Y lo saca. Se saca a si misma, se reencuentra con ella».
¿Cómo fue que elegiste el cuento de Angélica Gorosdicher?
Me gustó mucho la historia, y contarla desde el punto de vista de una chica que la mamá la considera fea y ella se siente de ahí en más, fea. Y la confrontación de esa chica con un fotógrafo que ve otra mujer en ella. ¿Qué es la belleza? ¿Por qué miramos como miramos? Son alguna de las puntas que tira el cuento de Angélica que me atrajeron enormemente.
Y pareciera entonces que muchas cosas en la vida giran en torno tan solo a una mirada. En el cielito transmite una imagen difícil de olvidar, quizás tan difícil, cuando una no quiere olvidarla, y aquí, la función de la mirada vuelve a ser implacable y hasta irreversible en la vida de una persona.
¿Qué es para vos la belleza?
Es algo que se completa en si mismo, que da paz, que puede ser una inteligencia, puede ser el mar, una forma de amar, un gesto, una obra de arte, una torta de frutillas hecha para mi cumple por una tía que me adoraba, una mirada, un libro, amar.
¿Qué te llevó a dirigir una película sobre la fealdad?
Que la belleza y la fealdad son inventos culturales que responden a cánones de época, y mas que nunca, en este momento encuadran a modelos universales impuestos por el consumo y repetidos al infinito por un mundo globalizado, que clona en todos lados lo que se supone es bello o feo.
Quizás alguno llegue a sentir que la película regale otra mirada sobre la fealdad, un nuevo ángulo, un desmitificar que el feo siempre es el chistoso de la película, o quizás, el buenudo. «No me siento tan genial como para decir que aporté algo distinto. Me contento de haber hecho una reflexión fílmica sobre esta temática. A veces la fealdad está tomada para la comicidad. Pero donde mas noto su presencia, es en su ausencia». Y agrega para cerrar el tema «pero evidentemente, es mas taquillero, es mas «bonito» y vende más, un film que esté protagonizado por «bonitos», que esta cultura decretó como tales».
Luego de unas cuantas preguntas nos confiesa de un nuevo rol que viene tomando vuelo: el de actriz. «Alguna vez anduve por ahí, delante de cámara. En ‘El Cielito’ gritando al fondo de un pasillo. En un colectivo, en ‘Arregui, la noticia del día’. Me gustaría actuar más, porque creo que no me saldría mal (estudie teatro y era bastante convincente jaja) Pero bastante problemas tengo para llevar adelante las pelis. Uno mas, no! Ahora, si me llama otro director o directora, voy!»
Para ir cerrando, nos resume algunos de sus gustos, un libro: «El amor en los tiempos del cólera», Beatles antes que los Stones («aunque suene blandengue» aclara), para un vestido y un amor, «para que quiero el vestido si no esta el amor?», y la imposible: una película, «no puedo. No me obligues a una. Son muchas.»
América Latina Canta
Es América Latina y canta, Y al imperio su canción espanta, Defendiendo siempre sus derechos.
Lucha y Canta. Va Cantando al son de la Metralla,
Pronto Vencerá.
Jamás un pueblo canto, Como América Latina, Le canta al enamorado,
Al hombre y su trabajo,
Al obrero, al campesino,
Al paria y al artesano
…
Le canta al surco, al telar,
a la fabrica y la mina, le canta a la Sierra Andina,
y al Canal de Panamá, a las pampas argentinas,
y al cóndor de licantris,
al Altiplano, y al rio, a la sabana al potreroy al trino de un pajarillo.
…
Nadie mas tiene derecho,
a gozar de sus riquezas, que el Latinoamericano y quien quiera ser su hermano.
Maldición de Malinche
Por Gabino Palomares
Del mar los vieron llegar mis hermanos emplumados
Eran los hombres barbados de la profecía esperada
Se oyó la voz del monarca de que el dios había
llegado.
Y les abrimos la puerta por temor a lo ignorado.
...
Y cuando nos dimos cuenta ya todo estaba acabado.
Y en ese error entregamos la grandeza del pasado
Y en ese error nos quedamos trescientos años
esclavos.
Se nos quedó el maleficio de brindar al extranjero
Nuestra fe, nuestra cultura, nuestro pan, nuestro
dinero.
...
Hoy, en pleno siglo veinte nos siguen llegando rubios
Y les abrimos la casa y les llamamos amigos.
Pero si llega cansado un indio de andar la sierra
Lo humillamos y lo vemos como extraño por su
tierra.
Tu, hipócrita que te muestras humilde ante el
extranjero
Pero te vuelves soberbio con tus hermanos del
pueblo.
Oh, maldición de Malinche, enfermedad del presente
Cuándo dejarás mi tierra.. cuándo harás libre a mi gente.
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Por Soledad Linale
En una de las últimas entrevistas que se le hicieron confesó: «Quisiera que mis canciones ya no estuvieran vigentes, porque eso querría decir que el país habría superado sus problemas. El
mundo ha cambiado, México no gran cosa. Seguimos viviendo la herencia de la Malinche,
recibiendo con grandes honores al extranjero, brindándole toda nuestra riqueza y despreciando al indígena que llega a nosotros cansado de andar la sierra.».
Gabino Palomares, cantautor, resume así su vida, dedicada a escribir canciones de protesta. Malinche, esa mujer sobre quien la historia ha callado mucho y sobre quien se ha hablado demasiado, aunque escrito muy poco.
Una de las veinte mujeres que le dieran a Cortés a cambio de paz y tranquilidad.
Jesús Núñez de Molina, más conocido como «José de Molina», fue otro de los mexicanos que brindó su vida a esto. Nacido en 1938, jamás se afilió a partido político alguno, y trabajó como campesino, obrero, periodista, actor y vendedor, entre otros oficios, ya que jamás cobró por su música, salvo en sus últimos años de vida.
Ambos le cantan a América, a sus primeros pobladores, al respeto de éstos con su tierra, y entre ellos sin fronteras. América Latina unida, siendo una.