O-A

Si te digo te miento.
LOCURA
Si te explico no existís.
No es.
Se trata de eso: destripar corduras.
¡no tiene sentido, eso señor!
¡Claro que NO!
Si me decís te mentís.
Imagina:
zarpazo de hormonas aglomeradas en el centro de un abrelatas que esta en oferta a cuatro pesos con veinte mugrientos y milagrosos centavos obsesos por un poco de bolsillo con dulce de batata marrón caca de algún hincha rival cansado de fideos con manteca y teléfonos sonando.
Sentido...¿de que me estas hablando? Por favor!
Si me digo me miento.
Y de repente: no tiene que ser así para ser.
No hace falta ver a Wilson en una pelota para que hablemos de Locura.
No.
Hay algo que va más allá de tu comprensión, de la mía.

Y cuando vos la ves alejarse entre los nidos flotantes –color nubes- y al mismo instante florecen llaves del cemento como si fuesen churros con dulce de leche rebosados en arena caliente...y todo eso sabiendo que no estas de vacaciones, entonces es preocupante: porque NO estas de vacaciones. Sin embargo te masturba la idea de que esa preocupación sea tan excitante que te termine por dar el placer más grande que hayas chupado en toda tu vida-
Y en ese primer vistazo donde te quedas agarrado entre tres palabras, pensando que si buscas algo más allá: te esperará el vacío absurdo, la nada urgente secuestrando idiotas para su legión MEDIOCRIDAD. Entonces te prendes más fuerte a las palabras como salvación-rechazo a lo mundano, tu cerebro a punto de hacer una fiesta y vos con antibióticos. No quiero.
A lo lejos de tanta mezcla: guarda tanto “tanto”. Adentro del agujerito de la “o”, adentro del agujerito de la “a”.
Pasión humeante, que se pega y lame la piel de nuestra imaginación
con el ímpetu de una babosa a la que nadie entiende, que ella se deshace por ser más rápida y hasta a veces se siente la más veloz de su planeta.
No soy quién para dejarte sin mí.
Por eso: hago de tu ancla: alas, eternidad -germinación de poroto- atravesada con tu “o”, terminada con tu “a”- infinita.
Todos podemos ser quienes queramos ser, siempre y cuando se acabe un letargo y no haya gente reacia a la locura.

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